Resumen
Cuando era niña me causaba mucha curiosidad ver los cerros que rodeaban mi pueblo (Sierra de Otontepec), siempre imaginaba qué cosas habría: ¿loros? ¿monos arañas? ¿víboras? ¿tigres? Siempre que lo pensaba me daban ganas de conocer y a la vez, me daba un poco de miedo por los enigmas que esos cerros resguardan. Bueno, en ese tiempo no lo creía así, solo pensaba que me daba miedo encontrarme un tigre en medio del monte donde no hay personas. Me llamaba también la atención una historia que oí muchas veces: la historia del gallo y la campana, donde la campana sonaba el 24 de junio, el día de la Fiesta de San Juan Bautista.

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