Resumen
La traducción siempre ha acompañado las relaciones humanas. Imaginemos un escenario donde dos grupos humanos migrantes, que, después de una larga jornada de camino, llegan a un manantial y se disponen a refrescarse. Sin embargo, resulta que estas personas hablan idiomas distintos. ¿Cómo ponerse de acuerdo en el acceso al agua? ¿quién debe tomar primero y quién después? y si, ¿el otro tiene una actitud hostil? ¿cómo construir relaciones cordiales si no pueden entenderse en el mismo idioma? Esa hipotética relación entre personas de lenguajes distintos requiere una mediación, una traducción de palabras, sentidos e intenciones, pero sobre todo, necesita de una interpretación que permita una comprensión mutua entre los usuarios de estos idiomas.

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